Reporte de SOSTENIBILIDAD GRUPO PLASTILENE

Editorial

Editorial 2026
Reporte de Sostenibilidad

Ricardo Estrada

Por: Ricardo Estrada
VP Sostenibilidad y compras globales

Ricardo Estrada

Por: Ricardo Estrada
VP Sostenibilidad y compras globales

Editorial 2026
Reporte de Sostenibilidad

¿Qué está pasando con la sostenibilidad en nuestra industria? ¿Estamos estancados? ¿Nos estamos moviendo para adelante o para atrás?

En 2017 estructuramos nuestra Estrategia de Innovación Sostenible con base en cuatro fundamentales:

Hoy, después de 9 años de trabajo y múltiples cambios en el entorno, nos encontramos con que los fundamentales siguen 100 % vigentes. Me pregunto: ¿no ha pasado nada en 9 años? o ¿cuál es la razón para que no existan modificaciones significativas en el marco de la sostenibilidad en nuestra industria?

Durante estos 9 años se han dado grandes cambios políticos y económicos en la humanidad como las guerras en Europa y Medio Oriente, el estancamiento de la economía europea, el Brexit en Inglaterra y el avance constante de China como potencia económica y tecnológica global. Para el contexto de las Américas, presenciamos el inicio de un régimen de transición en Venezuela, la primera experiencia de un gobierno de izquierda en Colombia, la continuidad de la línea progresista en México y el cambio de liderazgo al interior del gobierno de Estados Unidos, situaciones que han marcado una incidencia geopolítica regional con grandes retos e incertidumbres. A nivel tecnológico vivimos la aparición de la inteligencia artificial, el auge de los carros eléctricos, la automatización industrial, el crecimiento acelerado del comercio electrónico (e-commerce) y la consecuente urgencia de adaptar nuestros empaques a exigencias logísticas cada vez más complejas.

La incertidumbre en la cadena de suministro y la fuerte volatilidad en los costos de energía y materias primas han llevado a la reconfiguración de las cadenas globales de suministro (nearshoring). La búsqueda de nuevos materiales ha llevado a la exploración de biobasados y materiales alternativos como el papel, para ser utilizados en aplicaciones de altas prestaciones, que históricamente han sido dominadas por el plástico flexible.

¿Por qué si hay tantos cambios en el mundo no hay tantos cambios conceptuales en la industria del empaque? Porque las propiedades de los polímeros y los requerimientos de inocuidad son constantes: la necesidad de garantizar barrera y protección a los alimentos, evitar el desperdicio en la cadena logística y recuperar los materiales no cambian con las coyunturas políticas o tecnológicas.

En este periodo hemos logrado avances decisivos: consolidamos la monomaterialidad en nuestras líneas clave; impulsamos procesos de reciclaje para obtener resinas PCR certificadas en Reciclene (pasamos de producir cero kilos de PCR en 2018 a producir 3.261.680 kilos de PCR en 2025); aumentamos la incorporación de plástico reciclado en nuevos empaques (pasamos de incorporar 3.136.000 de kilos en 2018 a incorporar 4.967.750 de kilos en 2025), e integramos trazabilidad digital para reportar a los esquemas de REP y a las autoridades ambientales la transformación del plástico posconsumo. Todo esto demostrando técnicamente que el plástico sigue siendo indispensable para garantizar la seguridad alimentaria y mantiene baja huella de carbono frente a alternativas rígidas o de otros materiales.

Incluso cuando la diplomacia internacional intentó marcar el rumbo a través del Tratado Global de Plásticos de la ONU —proceso que, aunque no logró la celeridad ni los consensos esperados, reafirmó las reglas del juego global—, confirmamos una certeza: los acuerdos internacionales marcan la hoja de ruta, pero las soluciones reales no se firman en escritorios, se ejecutan en las plantas productivas y en la cadena de valor. 

Por eso los fundamentales no cambian: porque modificar la esencia de la sostenibilidad no es un asunto de discurso, sino de transformaciones culturales, organizacionales y estatales profundas que requieren infraestructura y tiempo. 

Hay que hacer, hay que trabajar, hay que innovar y hay que empujar juntos la transformación. En Grupo Plastilene debemos continuar protegiendo los contenidos, debemos seguir siendo eficientes y económicos, debemos seguir siendo funcionales y debemos ser capaces de gestionar una economía circular integral y activa, con la participación de todos los actores de la sociedad. 

El gran reto —que siempre ha estado ahí, pero que hoy exige escala real— es la gestión del posconsumo en los hogares y usuarios finales. Frente a esto, no somos espectadores: asumimos el compromiso directo de liderar la articulación entre marcas, sistemas de recolección e innovación en materiales, asegurando que el esfuerzo no se quede solo en el diseño del empaque, sino en [recuperar e incorporar el 30 % de las toneladas de plástico al año]

De cara al futuro, nuestros 4 fundamentales iniciales no cambiarán porque constituyen la brújula estructural de nuestra razón de ser. Lo que cambiará drásticamente en los próximos años es la velocidad, la escala técnica y el nivel de integración con el que ejecutaremos cada uno de ellos. No se trata de reescribir la meta, sino de acelerar el paso para alcanzarla juntos.